EL VERANO

Ha llegado el verano cargado de situaciones, algunas conocidas, otras distintas pero todas bañadas de luz. Esa luz que da a la existencia el saber que probablemente veré su cara. Si supieras, Isabel, que desierto infinito es mi mente. Si supieras que el silencio me vigila y me hiere.  Nadie podría creer que no hay un alma tras esos ojos iluminados y  abrigaré, ad infinitum, la idea de que nuestra realidad no está definida de modo exclusivo por los cinco sentidos.
Sí, soy  pertinaz, de ideas fijas y obsesión fácil y no, no tengo posibles de hacer parar esta imaginación. Debemos de acostumbrarnos a mirar el mundo de un modo distinto y me gusta detenerme a escuchar a los que ya están muertos. Escucho atentamente y les oigo susurrar su legado, haz caso de tu corazón, él no te engaña, me dicen, deja empapar tu alma de buenas sensaciones porque llevas algo de gran valor dentro de ti.
Nunca olvidaré estos momentos, pienso, después de elegir  las palabras exactas para vestir de gala mis mejores ideas. Reír, nadar, compartir familia, disfrutar, sentir como pasa la vida tan callando, cerrar los ojos para soñar; abrirlos y seguir en el mismo excitante sueño. Esa es la esencia del verano. Y realmente, No, nunca olvidaré estos momentos.  
La Virgen de Villaoril bendita nos alumbre, es una letanía que
 hemos oído relatar a todas las mujeres de la familia.
Puedo describir exhaustivamente   este lugar, pero me temo que ninguna descripción logrará trasmitir la extraña atracción que ejerce sobre mí.
En cuanto la puerta se abrió fui catapultada a través del umbral hacia toda mi vida. Era la casa de mi madre. Seguía teniendo el mismo olor. A la derecha, encima del taquillón comprado en Mieres, un espejo oval con marco niquelado. El reloj estaba en el sitio habitual sobre el tapete de calados encima del mueble, mi padre lo había traído de Portugal. Aún ahora y lejos, oigo su sonido tocando los cuartos, las medias, los menos cuarto, y aquel modo sereno e insistente de marcar las horas, el cual nos empapaba en la prometedora sensación de que el tiempo no se iba acabar nunca.
Dejé que mi mente vagara. Pensé en la última vez que ellos, primero él, y años más tarde ella, habían estado en aquel salón. El día que supieron, no se sabe cómo, que su vida de plenas facultades mentales había tocado a su fin, que se irían de allí y jamás regresarían.
Imágenes surgidas con una claridad que me dejan pasmada, con tanta nitidez como si el tiempo no hubiera trascurrido. El pasado lejano está claro y nítido. Últimamente los fantasmas de aquella época me visitan a menudo y me asombra descubrir que no me preocupan demasiado. Al menos no tanto como suponía.
En efecto, los espectros a los que siempre he tenido miedo se han convertido casi en un consuelo, algo que me enraíza con este aire, con esta tierra y con estas paredes. Había olvidado, o eso creía, que en medio de la oscuridad quedan recuerdos brillantes. Siento paz, algo que no había experimentado desde hacía tiempo.
La casa es pequeña, rectangular y vibrante, llena de vidas y de espíritus familiares. La impresión es asombrosa. Como en las viejas historias parece haber caído sobre ella un hechizo que la ha mantenido dormida e intacta, desde el principio de los tiempos. La atmósfera ancestral, húmeda y consolidada flota sobre los muebles de la vivienda.
Anita está allí, dando candidez con su presencia a la vida normal. Tiene la actitud de una eterna niña buena e ingenua; inamovible en sus ideas y fiel en sus principios. Quiero creer que tal vez nunca muera, simplemente continuará viviendo hasta que un día cuando el viento sople del sur, se funda en parte de esta casa.

A menudo me encuentro  preguntándome acerca de lo efímero de la existencia; algún día la gente habrá olvidado todo lo sucedido hace cincuenta años, incluso olvidarán lo que sucede ahora mismo. Es más, se olvidarán de ti y  también de mí, tal vez esto ocurrirá dentro de cien años, pero finalmente los hechos se desvanecerán, formarán parte del pasado. En la imaginación de las siguientes generaciones todo será reemplazado por lo que aún está por venir. Entonces ella me mira y contengo el aliento. Me mira sin ver, como si buscara algo, tal vez la respuesta a una pregunta que flota en el aire  y que yo no sé responder. Y aunque muchos años después de la creación la paz sea inasequible en el Reino de los Cielos, mientras exista gente como Anita, merecerá la pena transitar por este maravilloso lugar llamado mundo, porque aquí, incluso un reloj estropeado marca hora buena dos veces al día.
La más bonita del mundo eres tú.
La más auténtica de todas tú.
Si tu me abrazas no existe el dolor.
Tus ojos serenos son una bendición.




VOLVER A EMPEZAR ES DE VALIENTES

Íbamos subidos en un barco que ya había partido. Cargado de ilusiones, orgullo, esnobismo, buen hacer y capacidad intelectual habíamos recorrido una parte del camino.
Por eso entiendo que tener el señorío para descubrir que  algo en nuestra vida  no es lo que queremos de verdad, aunque en parte no nos desagrade, es de sabios.
Apoyó las manos en el respaldo de la silla, hizo una pausa mirando a lo lejos, como lo hacía cuando estaba a punto de revelar una información importante, la experiencia demuestra que la primera palabra y la última en las decisiones trascendentes, hablaba de forma pausada rebuscando cada vocablo, la debe de tener el corazón. Con esto aseguras que nunca te vas a equivocar  y aunque así ocurriera, te quedará la tranquilidad de ser la dueña de tu propia existencia.
Y te encuentras con unos ojos verdes, es Alejandro.
Contempló a través de los cristales la interminable fila de árboles alineados que poblaban el jardín y sin motivo aparente recordó África. Si hay  algo que debas  replantearte para la buena marcha de tu salud mental, y  sabes exactamente de qué te estoy hablando, por mucho que te escondas el momento llegará. Así que no lo dejes pasar sin, al menos, escucharte.
Mantén una escucha atenta y consiente, que las emociones afloraren a través de la palabra, ya que siendo esta emoción escondida en la que nos enredamos, es lo único que te dará las claves para deshacer el entuerto. Como te falte valor, pasarás el resto de tus días arrastrando las cadenas de una mala decisión. Seguía mirando al jardín y el olor seco a verano inundaba la estancia, este verano habrá tormentas y  breves olas de calor, lo he escuchado en la radio, dijo esto último en tono de disculpa como si el tiempo meteorológico fuera decisión suya.
Proseguía a modo de monólogo, el cual no parecían escuchar el resto de las personas que trajinaban por el salón,  y ese  momento en el que descubres algo en tu  devenir cotidiano que no quieres de ninguna manera, ese  instante  será el primero del resto de tu existencia. Nadie dice que  vaya a resultar fácil salir del embrollo en el que estés metido, sea cual fuere, lo que es seguro es que merecerá la pena luchar porque  no debemos desperdiciar nuestro tiempo revolcándonos en la desventura y es que  no hay forma de fracasar si eres tú mismo.
El  joven la escuchaba desde el sillón donde estaba sentado de manera indolente  pero era el único que parecía prestarle atención entre palabra y palabra de las escritas en su iphone. No es bueno que deambules toda tu vida atrapado por una melodía desacompasada de la que no puedas escapar. No olvides que volver a empezar es de valientes y cuando vuelves a empezar nunca es desde cero porque  la historia que abandones dejará en tu alma un  bagaje de  situaciones y  un poso de emociones muy enriquecedoras.

El eco de aquellas viejas sensaciones vuelve a surgir dentro de mí, entonces siento que todavía estoy viva y que mi experiencia puede servir a alguien. Siempre había guardado como un tesoro la extraña y reconfortante sensación de pertenecer a un grupo, y encarar el mundo como miembro de una tribu donde los demás eran aliados; cosa difícil de mantener en el tiempo, cuando eres hijo único.
Al final estarás peleando por lo que quieres, por lo que sientes o por tu auténtica vocación y nunca por lo que debes, lo que te dé más estatus o lo que te proporcione más ventajas materiales. Te habrás convertido en una persona más integra, más humana, más madura y, sin lugar a dudas, mucho más feliz.
Resolver el instante puede permitirnos, como dice William Blake, tener el infinito en la palma de la mano.
 
Esti  Oviedín  deel  alma




DANDO CLASE

Las obsesiones tienen fecha de caducidad así como los  enamoramientos. Lo que nunca caduca es el amor básico, ese que surge de la profundidad y  pide muy poco. Seamos prudentes, pedir  pide  pero siempre devuelve, al que se entrega con entusiasmo, un ciento por cien de su donación. Entiendo que eso ocurre con la docencia.
Imagínate que dentro de ti tienes dos personas una que piensa, siente y actúa y la otra que solo observa. La observadora ha visto desfilar ante sus ojos muchas almas durante muchos años y quiere pensar que en alguno de ellas ha prendido la semilla de la inspiración que ella ha plantado. Si es verdad que en la juventud se aprende y en la madurez se entiende, entonces, en muchos de esos corazones sobrevive su espíritu.
Hacer cada día algo que  resulte agradable convierte la vida en un continuo goteo de satisfacciones salpicado, de vez en cuando, por algún que otro sapo que  tienes que tragar. Pero sigue siendo agradable. Si lo que haces más que gustar,  te apasiona, entonces,  el tiempo vuela y enfrascado en la actividad cotidiana verás trascurrir los años en un amén.
Quiero ser una palabra serena y clara

El mismo sol que calentó a nuestros antecesores está brillando sobre estas cabezas y haber impregnado el espíritu con las cábalas de cantidad de personas ilustres tiene que dejar, por fuerza, en el ánimo de quien consume tanta retórica, un runrún de buenas ideas capaces de motivar a todas las generaciones que pasan por nuestras manos.
Mientras avanzo lentamente de un lado a otro pienso en la cantidad de aire que tomo prestado de este entorno. Clase, subo, bajo. Clase, vivo. Clase, pienso. Clase, siento. Y aquí sigo después de los años ¿Cómo puedo olvidarme de todas esas horas tan llenas de niños, tan llenas de vida, tan llenas de energía y de buenas sensaciones? ¿Cómo puedo olvidarme de  tardes soleadas entre balones y  canastas, viviendo en primera línea espectaculares jugadas de muchachos habilidosos?
Es impresionante el potencial humano que manejamos los docentes y aunque la base de la educación está en la familia, la cantidad de moldeados diferentes que podemos hacer con ese potencial nos proporciona identidad.
El árbitro siempre tiene razón y porque lo digo yo, son frases tremendamente pedagógicas que debemos usar siempre que la ocasión lo requiera puesto que los jóvenes necesitan normas y reglas que cumplir para su buen desarrollo personal y psicológico.

Educar es mi vida. Recoge ese papel. Siéntate bien. Abróchate la chaqueta. Sé buen compañero. No te chives si lo puedes resolver. Arréglalo hablando.  Sé generoso. Si no quiere ser tu amiga, ignórala y búscate otra que te merezca. Trátalo como te gustaría que te tratase. Esta sería la recapitulación de todas las indicaciones y es que cuando eres un educador siempre estás en el lugar apropiado y a su debido tiempo.
El recreo es una compleja fantasía digna de observación, un mundo alternativo adonde ellos escapan porque  aunque según la edad, exija pensar o correr, esconderse o batallar, el verdadero placer es vivir. La existencia se concreta en cuatro cosas que les preocupan a los niños y otras dos que les agobian a los adolescentes. Lo demás es tierra conquistada.

Quién sabe poner  palabras a su vida tiene la mitad del camino del triunfo interior recorrido, según José Fernández, por eso en muchas ocasiones lo importante es devolver a los alumnos la pelota de sus inquietudes para que sepan llegar a la independencia de criterio. Y como en los  países nórdicos, paraíso de principios educativos, en este nuestro país debemos de alimentar los valores sólidos, fomentar la independencia personal y el sano criterio, claves para la formación de personas coherentes, felices y buenos ciudadanos.
Unas coletas rubias enmarcando unos ojos chispeantes y llenos de ingenuidad que corren por el patio me arrastran a un punto, en el que comparto con el profesor aquello de que, como la vida es una comedia para quienes piensan y una tragedia para quienes sienten, debemos de  enseñarlos a ser dueños siempre de su persona.

Llueve, llueve, llueve y continúa lloviendo, imagino que es el tributo a pagar, en esta bendita Asturias nuestra, por  un horizonte verde deslumbrante. Estaréis de acuerdo en que una buena educación es un legado impagable para cualquier sociedad que se precie; entre tanto  quiero ser una palabra serena y clara, además de un alma libre y entregada.
Nacimiento del río Navia en Pedrafita do Cebreiro






SOMOS ATLETAS

Y TENEMOS AMIGOS EN TODO EL MUNDO
Los deportistas  no nacen, se hacen. Siempre en función de la educación, los hábitos que les inculquen de pequeños, lo que vean en sus casas, las circunstancias de su existencia, el entorno,  la cantidad de divertimentos en la sociedad  que les toque vivir, y la manera que tengan de enfrentarse a la vida, así se perfila el nacimiento de un deportista.
Pero, la calidad no se entrena. Y esta es una premisa muy trillada en todos los años que tengo, que son casi todos los que llevo viviendo por, para, y del deporte.
Que la calidad no se entrena lo han dicho muchos pensadores de maneras diferentes,  recordemos si no  el proverbio latino Quod natura non dat, Salmantica non præstat. Aunque  yo  lo recuerdo en boca de  Queco del Rosal uno de los atletas más carismáticos que he tenido el honor de entrenar.
Lo que puedes  mejorar son tus capacidades, pelear, luchar, levantarte después de caer y volverlo a intentar. Los profesionales del deporte estamos acostumbrados a ver que aquel que más cualidades  tiene, no suele ser el que más se esfuerza, ni el que más en serio se lo toma. Y así, cuando todas estas condiciones confluyen, calidad, espíritu de sacrificio, afán de superación, y circunstancias adecuadas, es entonces cuando surge un campeón.
El gran Martínez en acción. 400ml 46".65
Deberíamos de ser conscientes de que tenemos un único cuerpo que nos acompañará durante nuestro paso por la tierra y también deberíamos de considerar que según como lo tratemos, así nos responderá.
Si te pasas el tiempo ninguneándolo, si no lo escuchas, lo fastidias, le buscas problemas, lo sobrecarga de estrés, y le das la lata, entonces responderá de la misma manera.  Recuerda que es el habitáculo que te han prestado para la aventura de la vida y tiene fecha de caducidad. Lo que piensas, lo que dices y lo que sientes  tiene que ir en la misma línea y  además, tratarás a tu cuerpo como se merece.
Dale un poco de alegría. Dale un poco de aeróbico de forma sistemática, no te olvides de los ejercicios, tonifícalo, estírate como  los gatos, dale agua, dale serenidad, dale paz, dale buenos pensamientos y buenas palabras.
Mientras no sea para ti un disfrute cuidarlo sin obsesiones, no estarás pleno y tu mente te meterá cornadas que no sabrás torear. Tú verás lo que decides hacer pero sé constante; aunque a veces te coma la desidia, se constante. Aunque la pereza se adueñe de tu mente, da el primer paso. Si la  apatía, el malestar o la falta de tiempo, te acogotan, ignóralos; cualquier momento es bueno para empezar. Merece la pena, siempre merece la pena.
Todo aquel que haya pasado por el lance de entrenar un día y otro y otro,  merece pasar a los anales de la historia por derecho propio. Por su coraje, su valor, su saber estar, por su capacidad de sufrimiento y su afán de superación;  y es que el atletismo es la mejor escuela para la vida. Si las cosas no salen a la primera, los deportistas hemos comprobado que ya saldrán a la siguiente y para ganarnos, cualquiera, tiene que hacerlo en la pista y dándolo todo, no sobre el papel y con altisonantes palabras. Ni  nos vencerán por el poder de su padre, ni por las influencias de su madre, ni por los mimos de la abuela. Tendrá que ganarnos la persona  dando lo mejor de sí y peleando cuerpo a cuerpo, porque nosotros sabemos que la posición en la llegada no la da la cuna, si no la marca.
Y aunque tildamos a los velocistas y saltadores de chulillos, presumidos y muy egocéntricos; a los fondistas de generosos en el esfuerzo, nobles de espíritu y voluntariosos; a los lanzadores de bonachones y difíciles de enfadar; al margen de estos estereotipos, es cierto que el atletismo imprime carácter y deja en la vida entera del que lo práctica la marca de haber luchado en el lado oscuro. Desarrolla en nosotros un sentido del humor que  permite disfrutar de cosas, de las que muchos se quejarían.
Somos atletas, corremos cuatrocientos, nos asusta el miedo al sufrimiento que tenemos antes de una carrera y del que no podemos escapar ni con la experiencia ni con la práctica. Eres consciente de que ahora estás bien pero dentro de un rato vas a estar tan jodido que tus piernas no responderán a las órdenes de tu cerebro. Desde  que suena el disparo de salida ya no existe nada en el mundo más que correr, tu cuerpo, y una voz en off  que  habla desde el centro de la tierra. Ordenas y ordenas pero el ácido láctico te devora, tal parece que te come hasta las entrañas, está acumulándose en tu culo. Los cuádriceps pesan toneladas y los isquios, bloqueados, se convierten en meros espectadores de la patética imagen que tienes de ti mismo en este segundo. Los brazos bailan la misma danza trágica y puede que el cuello, lugar por el que empiezan los desastres, este tieso como un palo.
Pero tú sigues allí, creyendo que pedaleas en el mismo metro de tu existencia, con la sensación de impotencia escrita en la cara, el corazón bombeando sangre a lo  loco y en vez de respirar, jadeas como un animal. Ciertamente así es la vida  y así siente, casi el universo entero, los últimos metros de una carrera.
Decía alguno de mis entrenadores, que los atletas tenemos amigos en todo el mundo  y va a ser verdad, porque  alguien que haya compartido contigo, de alguna manera, tamañas sensaciones de miedo y agonía será  tu amigo para la eternidad. Jamás olvidareis lo que os ha unido. Seremos amigos. Seréis amigos. Amigos para siempre.
Mientras estés  vivo, siéntete vivo. Cuando por los años no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el bastón… ¡Pero nunca te detengas!  Nosotros, y hablo en nombre de todas  las personas que amamos el deporte, estamos totalmente de acuerdo con La Madre Teresa de Calcuta.

La familia del atletismo nacional y sobre todo  el asturiano está de luto. El amplio grupo de personas que en algún momento de nuestras vidas hemos compartido momentos con Yago Lamela estamos conmocionados. Este súper hombre que en mil novecientos noventa y nueve saltaba al otro lado del mundo para saborear la gloria, nos ha dejado. Guiado en sus mejores tiempos por el carismático Juanjo Azpeitia y mimado por el doctor Miguel del Valle, ha sacado a pasear nuestros mejores recuerdos de tiempos irrepetibles. Los que defendiendo los colores verdes y negros de nuestro adorado equipo de atletismo de La Universidad de Oviedo hemos compartido con él, autobuses, aviones y competiciones estamos pasando el trance de  despedirnos prematuramente de un tímido compañero. 
Azpeitia y Yago hacían buen tándem

COSAS SENCILLAS

Un piano de cola.
Querida Isabel, vivimos en un mundo tan acelerado, sofisticado y alejado de la naturaleza que cada vez nos resulta más difícil acceder a lo sencillo, saber lo que queremos y celebrar lo que tenemos. Le escribía a su amiga con un aire lánguido que envolvía sus sentimientos en el momento que observaba el prado donde las  gallinas picoteaban, se paraban a mirar a no se sabía dónde, y volvían a picotear la tierra.
El cielo había amanecido sin una nube, día de primavera. El horizonte se mostraba claro. En el fondo de su retina se dibujaba, nítido, un paisaje lleno de colores concisos. El conjunto daba a su ánimo somnoliento un tinte sereno.
Lo sencillo es difícil de aceptar y complicado de transmitir según Bucay  pero los medios de comunicación acaparan nuestro tiempo y nuestra devoción, alejándonos de la naturalidad del cara a cara; de la sencillez del café con un amigo, de su olor, de la expresión de su rostro y de su lenguaje corporal; pero no dudo que este comentario está pintado con las limitaciones propias de mi edad y los principios que he vivido como buenos a lo largo de mi existencia, Isabel.
El aire llegaba del sur lo que añadía un plus de felicidad. Las montañas emergían limpias aunque era en su altura donde se veían grandiosas, donde su perfil, bien definido, cortaba el cielo y mostraba lo espectacular de esta nuestra tierra astur.

Ni recuerdos nos unen, ni promesas.
No. Lo que nos enlaza
es que sólo somos dos, únicos dos,
tú para ser mirado, yo mirándote. 
                         J. Fernández.INBQ

No digo que no usemos las redes sociales, digo que tengamos actividad al margen de ellas y también es cierto que a veces  resulta difícil vivir cada nuevo día  como una oportunidad para disfrutar  las cosas sencillas que la vida nos regala. Aceptar  que hay cosas que no sabemos y que no podemos controlar, en ocasiones, no nos produce una sensación tan liberadora como debería.

Y los libros, amiga mía, sencillamente, tienen que estar entre los dedos. Su  esencia también habla. Tocarlos, subyuga. Subrayarlos y garabatearlos, enseña. Interaccionar con ellos es vivir la vida que otros soñaron. Tampoco dudo que este comentario está teñido con las mismas limitaciones de las que hablábamos antes.
Las  limitaciones son parte de la persona, después de estar tantos años intentando descubrirlas siguen dando la lata. Ella había pasado muchas horas de adolescente cerca de las vías del ferrocarril, por eso mismo sabía que la tristeza y la alegría viajaban en el mismo tren. Estas vacaciones habían sido sencillas.
Quizás esto que le contaba a Isabel, indicaba que ella sentía…y el único hilo conductor de aquella maraña de sentimientos, era la naturalidad.
La inteligencia es un don que está repartido de manera desigual, pero parecía claro que  la sencillez nunca debería de estar alejada del talento.
Y aunque las brujas estaban de moda, ninguna de ellas la había prevenido de qué hoy darías un paseo  sublime por el holocausto, subido al noble sonido de un piano de cola.


La sencillez de la ternura

EL BESO

Idolatrado príncipe. He llegado a la conclusión de que la existencia es más divertida cuando te escribo.
Siempre he vivido con la premisa de que la verdad es la solución; y la solución a esta verdad, es que necesito la imaginación para refugiarme del lado oscuro de mi persona, ese  que tiene miedos irracionales y angustia, y más miedo… y de repente… desaparece. Pese a los pozos del silencio que me gritan tu distancia, te recuerdo, y aunque alguien ha dicho alguna vez que nada envejece tan rápidamente como un futuro imaginado, estoy en desacuerdo.
Eres el alma de mi inspiración
Este beso  ha surgido de un corazón errante para llegar hasta una página en blanco,  y tiene una runa encantadora. Da  acceso a un mundo donde la mayoría de nosotros hace mucho que no habitamos.

Su cara dibujaba la mirada del viento. Sus movimientos acaparaban mi presencia. Y mientras la luz se colaba por los altos ventanucos del palacio, su apostura envolvía mi voluntad. Desde su traje hasta su olor sofisticado derramaban clasicismo. Hablaba con exquisitez cuidando las distancias propias  del rigor y de la diferencia de mundos, pero no conseguía mantenerse en un plano tan diferente al de ella, como le gustaría. Fascinación inusitada.
La mujer se movía fácil  entre  las dos aguas que los separaban, tomó asiento y se acomodó, cruzó las piernas en un gesto de  natural femineidad. Misterio sexual. La conversación fue tomando cuerpo de una manera extraña porque ninguno de los dos estaba centrado. De la misma forma impersonal y  distante el príncipe le confesó que ella era objeto de su devoción. Y en el aire tenso que siempre los había envuelto, la gitana buscó la pasión de un tenue contacto y  la posibilidad de trasmitirle con un solo beso, su veneración.
Sedujo al aire, porque el aire era suyo; se mordisqueó el labio inferior con descuido y miró a  los ojos inescrutables  que tenía enfrente; después recorrió el camino hacia la boca,  y lo hizo lentamente. Al mismo ritmo, realizó el  regreso hasta los ojos, entonces deseó, deseó con toda el alma, sin realizar ni un movimiento. Sonrió leve, ingenua, con un matiz personal entre tímido  y  sugerente. Acortó la distancia que los separaba aumentando con cada paso la expectación y la duda.
Inclinó  la cabeza y rozó ligeramente sus labios, sutilmente aumentó la presión. El  tiempo se detuvo. Quería grabar cada detalle como si fuera  el último segundo de la existencia.
Cuando sintió su mano tibia  pasear despacio sobre la cara y unos brazos la enredaron allí como en el sueño, olvidó mil preguntas que había imaginado. Dijo hacía tiempo,  y seguía manteniendo, que aquel personaje le gustaba como nada en el mundo, que  seguiría sus pasos, su caminar como un lobo en celo desde su imaginación y sin esperar nada a cambio. No tenía idea de  lo que sería de la inspiración si  él no estuviera en sus sueños.
Tanto si existía en la cabeza del príncipe  como si no, sabía  que recorrería la tierra buscando  amor, su amparo, su entelequia y su comprensión y un beso eterno  para los dos.
Y  esta locura de amarte no puede acabar aunque a veces me entren las dudas, pero  seguiré escribiendo por una sola razón, para mostrar al mundo la luz que envuelve tu corazón.
Tus ojos azules son mi religión.

Sabes que te quiero, como  nadie te quiere en el mundo.

                                                                                        La gitana
Solo una vez, es casi nada
Las palabras del literato Jose Fernández  INBQ siempre son para mí, iluminación. 

EN PUERTO DE VEGA

OS  MARINEROS  DE  VEIGA

Cántame una canción al oído, si ves que lloro y no paro.
No estaba muy claro porque tenía el alma dividida en dos mitades.
Lo único seguro era que su vida universitaria discurría en el lugar donde estaban sus padres, sus amigos, sus historias y  parte de su joven existencia pero su corazón descansaba en otro lugar diferente. Cada vez que viajaba hasta la cuna de su genética, se sentía tremendamente  realizada con cosas tan sencillas, como las cosas mismas.
El último marinero de la saga de los Pico
Volaban por  las pistas recién asfaltadas del pueblo sobre la mobylette roja de su primo; el aire revoloteaba entre su pelo proporcionando mayor sensación de velocidad al conjunto. Pili, en la parte de atrás, se agarraba a ella con ahínco y gritaba palabras que llegaban a sus oídos de forma ininteligible. No parecía que hubiera en la tierra nada más próximo a la libertad que aquellas vueltas en moto.
Cuando volvía al domicilio familiar, después de cada incursión en la tierra de la autenticidad, el dolor de las ausencias y cambiar el olorcillo de la leña quemada bajo el planchón, por el del carbón, suponía una vendetta del destino. Y por más que su madre intentara paliar aquella desazón, tan común en su vida, tardaron muchos años en conseguir no sentirse emigrantes. Esta  historia se repetía cada septiembre, cada primavera, cada invierno… y  en cada regreso.
De repente, un verano, aparecieron aquellos muchachos. Eran jóvenes y avispados; sus cuerpos esculpidos  entre cuerdas, chicotes, cabos y nasas; paseaban a babor, y adoraban al Cantábrico con todas sus realidades.
Quiero mostrarles en unas pinceladas, el fragmento de alguna vida, un poco desde la penumbra, la mejor luz para contemplar a seres tan representativos como irrepetibles, y entonces tenemos que mencionar, el lugar donde la tierra y el agua se abrazan, Puerto de Vega, puerto de cabotaje, refugio de hombres ilustres, cuna de personas sencillas y amantes de su terruño. Un mosaico de casas, casonas y palacios  que regala serenidad, armonía y una vida sin prisas, su hogar.
Salían a la mar, como gustaban de llamar al, para casi todos nosotros masculino mar, poco después de las tres de la mañana a conquistar el horizonte. Navegaban  con vientos del primer cuadrante cuando hacia bueno y del segundo cuadrante cuando el tiempo era malo. Dejaban atrás Veiga; al oeste tenían Galicia y en  perspectiva solo sentían el agua, porque para estos eclécticos personajes, la  mar es puro sentimiento.
Estos hombres que vivían sobre los tormentosos mares del norte, tenían una entereza y un cuajo próximos a los de un titán y eran capaces de relatarte con mucha realidad como  accidentalmente un compañero se había enganchado en unas redes, mientras arriaban el aparejo, y se había ido al fondo, sin que nadie pudiera hacer nada.
Es lo que tiene la mar, decían,… que no deja de sorprenderte. Aunque la pena y el dolor les quebraba la voz al recordarles su impotencia, ante la crudeza de la dueña y señora de su voluntad, aun así, seguían amándola.
Hablar de determinados amores te pone los pelos como escarpias, concluía alguno de los niñatos que formaban el resto del grupo y que no estaba a la altura de  los marineros ni en integridad, ni  en experiencia.
Retengo aquel paisaje en la memoria, el silbido del nordeste  y el vuelo de su sonrisa. Era, seguro  que sigue siendo, un hombre de honor con un punto atractivo de temeridad. Nunca falló  ni en la amistad, ni en la confianza, ni en la lealtad; por eso siempre será, de todos los marineros en el mundo, mi preferido.
El espíritu de este hombre deambula sine die por el Campo de la Atalaya, donde tenía el privilegio de vivir, vagabundea alrededor de la capilla; observa el horizonte de proa; siente en su pecho, batirse el mar contra las rocas, y desciende con  premeditación la suave colina que baja hasta la antigua cetárea, para respirar allí abajo, tanta plenitud como se merece una de las  mejores obras de arte de la madre naturaleza.

Yo me he sentido dichosa hablando con él; he repetido su nombre como una canción y el paso del tiempo no es obstáculo para reverenciar su  amistad como algo impagable en un precioso capítulo, de esta, mi vida.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi Dios la libertad;
mi ley, la fuerza y el viento;
mi única patria, la mar.
 José de Espronceda