VULCANOLOGÍA

Dicen miss atletas que esta chica les recuerda alguien. Corredora belga de 4oomv AUXELLE DAUWENS

Tanta belleza ¿de dónde? Despiadados aromas
para la vida y siempre, de repente, como el amor,
un  Hiroshima quemante, la señal y mil palabras,
soldadesca  de la admiración, de frente y firmes
 para la batalla del somos y el decir,  un duelo
entre pálpitos de vida y sueños de la razón,
contra el silencio, a muerte, por  mi  resurrección.

Qué  extraño desvarío  y   vida soterrada
y sombras , llenas de nubes y noches
de hielo y tanta desazón como larga
la mecha de la esperanza: un rumor  candente
y ríos de lava, cauces al rojo, rumorosos y
quemantes, sin luz, abstemios de sol y aguas
y que buscan la paz en el reposo del mar, donde
la infinidad y las olas  de caracol apagan
la sed cuando  dormitan. Entonces y  puntual,
milagro de la primavera, es todo y  mil partos
en flor y guiños cómplices  para la alquimia
del color, la imagen y la palabra: hijas de la luz,
en el alambique son hálitos de voz , sentimientos
y  serpentinas, almas gemelas  univocas,  
prisioneras del espíritu en figura y de palabra.
                                       JOSÉ  FERNÁNDEZ



PENSÁNDOTE

Estaba deseando escribirte, si. 
Un sabio entiende, que tiene la razón quien es feliz.
La foto de nuestro querido DANIEL LLANEZA.
No parecía imposible que sí, con habitual conmiseración, pensaba en tu discurrir por la existencia, entonces, hubiera un mínimo de conexión entre vosotros.
Calló el viento y asomó la idea.
De nuevo aulló, mientras, subía las escaleras buscando con los ojos los confines del mar. Aquella casa era una suerte de sensaciones. El agua arreciaba a la vez que con emoción, llegaba tu pensamiento; y hoy con él, el verano.

Este pensamiento era un amigo trasparente que la acompañaba; un acicate emocional que sin ruido, saltaba de día en día escoltándola desde hacía mucho. Aparecía unas veces dando chispazos de luz, algunas otras, mareándola con su vertiginosa movilidad. Pero ahí se apostaba, como esas ideas que surgen no se sabe pque, y  cada vez están más presentes.

Ni su infancia ni su juventud se habían deslizado sobre carestía emocional. Más bien todo lo contrario; había sido una hija querida y una amiga tierna; una mujer encantada y una bruja encantadora. Pero pasó como pasan las cosas, y llegaste.

Aquella inclinación hacia ti, acabó por modelar la dúctil pasta de persona versada y diferente, de la que estaba hecha. Brillaba, pues, sin pretenderlo, y sabía que las gentes se fijaban en su persona dada la capacidad para imprimir a su alrededor, un sello de cómoda naturalidad, y un eclecticismo social que hacían felices a sus contertulios.

Cuando tienes una historia en mente, pareces tener permiso para vivir con más intensidad, con más propósito. Disfrutas profundamente de las trivialidades de la vida; esas mismas trivialidades que te aplastan con su normalidad cuando la pasmosa historia no anida en tu cabeza.

Que un pensamiento marcado la conduzca a ti, no implica una necesidad imperiosa de reflexionar, ni la desazón de darle trascendencia. 
Significa sencillamente que posee capacidad para adaptar la realidad a sus fantasías; un juego tan deliciosamente seductor que puede, sin proponérselo, conquistar a  cualquier ser inteligente. O no.

Como siempre, expresaba sin reservas los intríngulis de su silencio, y buscaba a alguien que la comprendiera, ya que eso suponía quitarse de encima un peso que sabía sobre sus espaldas. Pero no resultaba tarea fácil conseguir una aliada que  aceptara este sinsentido y el vacío de hechos. Quería creer que aquel agujero negro entre vosotros estaba lleno de actos intencionados y de una velada ternura, difícil de apreciar desde el prisma de lo convencional.

Y si, Dios no lo quiera, haces lo que haces sin más intención; entonces, no existe la empatía silenciosa, ni el recuerdo inmisericorde, y sobre todo, desaparece la inspiración.


No te canses de ignorarla; inútil propósito. Ella no te olvida.
Cuando nada parece tener sentido, siempre queda el poder de una historia.

LO COTIDIANO

Deberíamos de rechazar los placeres que acaban en dolor, por los efectos perniciosos; y  aunque el principio ético resulte más que cuestionable, empecinarse en seguir la intuición, cuando la realidad te oprime con su cordura, es aburrido. No se hacía ilusiones, entre tanto, custodiada por dos palmeras, la fachada simétrica de tu casa, se mostraba engastada en medio del jardín, y en el edificio de piedra caliza, color crema, la teja negra resplandecía bañada por la luz de la tarde.
A veces lo cotidiano,
te sorprende con cosas encantadoras


Parecía imposible pasar por allí delante sin que regresaran los fantasmas a su imaginación; y dado que a veces era mujer atenazada por el miedo y los lémures, buscó la paz mientras se acomodaba en el asiento, con tu imagen bailando en la retina. Por fortuna, la luz era tenue y el ruido de la música en el vehículo, demasiado; de modo que, pudo centrar toda su atención en el prosaico asunto de no rebasar los límites de velocidad. Para satisfacción de su instinto primitivo, descubrió que sabía hacer buen uso del desencanto, escuchando a jóvenes con corazones heridos, y orgullo lacerado.

Tus modales podían ser impecables cuando te molestabas en mostrarlos, un padre estricto y una madre sencilla se habían asegurado de que así fuera. Conocías a la perfección las complejas exigencias de la cortesía, si bien sentías satisfacción  despreciándolas a tu antojo.

Uno de estos días de atrás había asistido al discurso de ingreso en la Real Academia de Medicina del Principado de Asturias, como Académico Correspondiente, a su director de la antigua tesina, el hoy llamado Proyecto de Investigación Científica, y había resultado un rato tremendamente constructivo, sorpresivo, y sobre todo divertido; donde había recogido, sin proponérselo y con agrado, la cosecha de muchos años de amigos en el deporte asturiano de alto nivel. Reencuentros agradables, palabras técnicas, argot familiar, gente interesante, y como fiel escudero, Venancio, siempre grata compañía.

Se detuvo al lado de la ría, y caminó calle abajo sin tener muy claro hacia donde se dirigía. Ya no estaba acostumbrada a ese desorden de sentimientos. Hacía tiempo que había descubierto la felicidad en el ritmo pausado de las estaciones, y en el trato con sus allegados, así que, su fe en la buena gente, tu imaginario altruismo, y sobre todo, la necesidad de deshacerse de aquella obsesión, la llevó a plantearse la idea de narrártelo en directo.  

A veces lo cotidiano, te sorprende con cosas encantadoras y Benjamín Fernández en su discurso del Ejercicio como Medicina, aseguró haber comprobado que 150 minutos de ejercicio aeróbico a la semana sirve como prevención y tratamiento de veintiséis enfermedades crónicas, lo que resulta un argumento más que sólido para empezar a moverse, amigos míos. Ya sabéis lo insistente que era ella con respecto al ejercicio físico y la alimentación; los cuales además de ser una profesión, constituían pilares básicos en  su filosofía de vida.

Esta época había resultado un ir y venir constante de eventos y acontecimientos de toda índole. De las ocho películas que habría visto en el cine en estos meses, seis eran francesas, una española; la otra, un error. Y es que en la última de Thomas Lilti, François Cluzet seguía siendo muy humano. Lo más seductor, el Wild is the wind, de la misma Nina Simone que aseguraba que, Jazz es un término de los blancos para definir la música de los negros.

Insisto, deberíamos de rechazar los placeres que acaban en dolor, y propiciar aquellos que nos endulzan la existencia, por ejemplo el cine, que como los pertiguistas, mejor franceses. Los bolsos, de marca. Las buenas cenas, en La Corte. Los libros, en papel; y la música,… la música, negra.
Como bien dice  un erudito en palabras, cuando la niebla se despeja, el olvido está lleno de memoria. Ciertamente, para ella, la vida en si misma era el mayor de los placeres.

"A quien mucho ama, mucho se le perdona"  Oviedo en la noche

LA REALIDAD ES SIEMPRE SOBERANA

Hacía un tiempo magnifico; la primavera había llegado días atrás jugando con los oventenses, como tenía por costumbre, y si en un momento traía sol, a las pocas horas acarreaba, lluvia.
La sencillez es el primer paso de la elegancia. La foto
de PALOMA BARRIOS
Así que ella no conocía a casi nadie que no refunfuñase por la meteorología en este bendito lugar del planeta; que si otra vez lloviendo, que si hace frío, que si como cambió el día en un momento, que si la abuela fuma.

Aunque se asemejaba a muchos de sus antepasados paternos, a veces, su madre aparecía en los  ojos de ella, y habitualmente estaba en sus palabras, por lo que no era capaz de entender qué clase de nigromante había ingeniado un plan, que conseguía trasformar en proscritos a un grupo de personas que, en principio, no necesitaban mucho favor. Pues ahí los tienes, marcados por el ansia de no se sabe qué. Las apariencias pretenden engañar, pero en el fondo todos nos conocemos, y sabemos de qué pié cojea cada cual.
Aparentar, es el camino que no lleva a ninguna parte, pque a la hora de la verdad, la vida emocional que estés viviendo saldrá por todos los poros de la piel. De poco sirve engañar a tus cercanos, si a ti no te engañas; y más temprano que tarde, la conciencia te pondrá en tu sitio, y en ningún otro. Digamos para tranquilidad  de todos, que el sitio que ocupes en el mundo lo ganas a pulso, con tus hechos.

Después de una buena porción de peros, el sol había vuelto a salir en un cielo tímido, que se excusaba por las travesuras primaverales. Entonces de la mano de aquel revoltijo indigno, de aquella amalgama detestable, vino la cordura que nos colocó en la realidad, además de aconsejarnos no criticar demasiado a la gente cercana, por lo menos no juzgarlos desde el corazón; ya no por ellos, si no por nosotros mismos.

Como siempre que necesitaba sentir la vida, salió al jardín; cuando estuvo encima de la tapia se detuvo en un momento de éxtasis, y extendiendo la mirada al frente, notó el mundo bajo sus pies.

Casi todos tenemos creencias limitantes que nos impiden desarrollar nuestras capacidades. Esos credos llegaron de nuestros padres, de nuestros maestros, o de la misma sociedad, y no son verdad. En realidad, somos mucho más de lo que creemos ser. Es más, a veces pienso que cada uno de nosotros encarnamos la historia de nuestros antepasados, y al no haber sido resuelta por ellos, pasa a nosotros sin solventar. Nuestra organización psíquica, es decir, todos los recuerdos, las vivencias y las  interpretaciones de esas vivencias, se establecieron en base a lo que alguien muy importante nos ha dicho siendo niños, en la mayoría de los casos, nuestra madre. No tenemos conciencia del grado de lealtad emocional que establecemos con esas personas que nos criaron, pero es nuestro deber averiguar cuáles son las creencias que nos limitan para ponerles solución; y sobre todo, es nuestra obligación, entender el propósito de la vida, y disfrutar de este momento, pque es el que tenemos.

Había adquirido, sin proponérselo, un barniz social, aristócrata y refinado, que le confería empaque y serenidad a la hora de tomar decisiones; y la otra noche mientras escuchaba los sonidos metálicos y profundos, que habían roto con su estilo las fronteras de la música clásica y no tenían limite en sus actuaciones en directo, allí presente, la parte indómita de su espíritu, entre los arcos de medio punto que la rodeaban y las luces estridentes del concierto, digo, esa parte indomable, se había reafirmado en la decisión de que nunca más intentaría aparentar algo que no era. Y si no te gustaba a ti, por lo menos, se gustaría a sí misma.

Celebremos que otra primavera más ha llegado a Oviedo. Para abordar algunos asuntos en la vida solo tenemos que mirarlos de frente, aceptando  completamente la realidad, que siempre es soberana; la verdad manda. Pero con el derecho que confieren la constancia, y el amor incondicional que te profeso, me atreveré a decir,  feliz cumpleaños. Por lo demás todo sigue igual, y la tan ambicionada conversación contigo parece sine die.
    No hay pruebas que puedan determinar los asuntos del corazón.                                   



HISTORIAS CORRIENTES

Se va la noche y sucesivamente se dibujan las formas y los colores de las cosas, mientras el alba rehace el mundo. Nada parece haber cambiado. 
Mientras el alba rehace al mundo,
los niños crecen.
 Foto de Álvaro Merayo
Pocos de nosotros no habremos despertado, en alguna ocasión, en mitad de la oscuridad, arrastrando fantasmas más reales que la realidad misma; todavía en ese estado catatónico y arrinconando al sueño, salimos perplejos de aquella vida vibrante que existe en todo lo onírico. Al principio del principio, no era raro que ella recolectase momentos de tenue contacto contigo, amparada en el estado de vigilia. Mudas sombras cariñosas se deslizaban hasta las esquinas de la habitación, y se acurrucaban allí esperando tus noticias.


Entonces llegó un domingo cualquiera de primavera, y con él, el café de media tarde. Mientras paseaba con su prima por aquel valle encantado, entre montañas; las unas tostadas de color, y las otras blancas de nieve, pensaban cómo podrían habitar tan diferentes moralidades en una misma familia y llegaban a la conclusión de que algunas personas se cargaban de razones antes de actuar, y otras se cargaban de emociones. Las primeras eran frías, duras y realistas, y las otras perdían la razón por la forma loca de gritar sus argumentos viscerales en el momento de los desencuentros. Solía pasar que las emocionales prefieren no destruir al enemigo y se guardan información perniciosa  aunque pierdan la batalla, mientras las más razonables degüellan al contrario con pulcritud. Ella era emocional y tú, verdugo.

Una vez dentro del local, envueltas por el olor del café, hecho en cocina de carbón, y sin perder de vista las nubes que se desplazaban rápidas, entre los cristales, dejando ver trozos de un cielo tremendamente azul, seguían preguntándose por qué ciertos olores las inclinaba hacia el misticismo y reavivaba en ellas el recuerdo de momentos desvanecidos. 
Aun cuando la gracia de Bach, la bella melancolía de Chopin y las poderosas armonías del mismo Beethoven, sonaban  espectaculares a sus oídos, a veces, se dedicaban a escuchar extraños conciertos donde los ásperos intervalos y las estridentes discordancias de la música las agitaba, y entonces, su desconcierto encontraba un motivo acústico para existir.

Incluso el gozo tiene su amargura y  el paso del tiempo posee memorias de placer, pero los momentos con su prima siempre resultaban tiernos; circunstancia que iba unida al encanto de los miles de minutos compartidos. Arancha trae a su memoria noches de charlas interminables; cigarritos a escondidas asomadas a la ventana; viajes inolvidables en el Vasco en dirección al paraíso, y con la tía Amparo al cuidado de la prole. De no existir la una, no saldría a la luz del mundo parte del alma de la otra. Todo ello generaba un largo reverberar de sensaciones que eran a la vez antiquísimas y deliciosas, y poseían un elemento de extrañeza que es tan esencial en lo novelesco. A veces se permitían ciertas maneras de opinar, que eran en realidad producto de toda una vida juntas.  

Ya sabíamos que quienes profundizan, sin conformarse con la superficie, se exponen a las consecuencias; y a una persona le podemos perdonar que haga algo inútil si lo adora infinitamente, de ahí su perseverancia en esta historia. Es usted demasiado encantador para ser real y dedicarse a la filantropía. Y dado que todos los impulsos que intentamos estrangular, se multiplican en la mente, envenenándonos la sangre con sentimientos, entonces tú, deberías de escucharla una vez, solo una vez, y así seguro, ella se libraría de la tristeza producida por el apego. 
Después no quedaría nada, excepto un buen recuerdo o la voluptuosidad de un remordimiento. 

Es en el cerebro, y sólo en el cerebro, donde se acometen los grandes sacrilegios pque a posteriori, la realidad nos mide a todos por el mismo rasero, y algo que cinco minutos antes había sido brillante en su imaginación, se convertiría en sencilla letanía sobre el papel.


Durante casi seis años estuvo allí, quieta, mirando al escenario y con un brillo extraño en los ojos. Era vagamente consciente de que influencias completamente nuevas actuaban en su interior, aunque, le parecía, procedían de sí misma. Las pocas palabras que le habías dicho, lanzadas al azar, sin duda, y caprichosamente normales, habían tocado alguna cuerda secreta que sentía ahora latir con peculiares vibraciones. 
La música le afectaba de la misma manera. La música la había conmovido muchas veces y la arrastraba a un mundo nuevo, ahora, al caos creado entre vosotros. Palabras no dichas; qué magia tan sutil había en ellas. Parecían tener la virtud de dar forma plástica a cosas informes, y poseían un hilo invisible que unía vuestros ánimos. Nunca supo dejarte marchar. 
Palabras no dichas daban forma plástica a cosas informes.

DÉJÀ VU

Nunca compartió la idea de que las mejores palabras son las que quedan por decir. Por el contrario entendía que las mejores palabras, siempre son las que se dicen, desde la cordura, desde la tranquilidad, desde la serenidad, desde la reflexión,… pero se dicen. Y esta misma idea la llevaba a creer que el silencio es uno de los maltratos más crueles que podía contemplar. El silencio en la mirada, el silencio como pregunta, el silencio por respuesta; el silencio y los espacios en blanco derrumban los cimientos de cualquier autoestima.
Pero cuan caprichosa es la memoria que tiñe los recuerdos del
color que se le antoja. Foto de ALVARO  PLATERO
Pero cuan caprichosa es la memoria; y entonces volvía a ver el mismo escenario y a la misma madame, porque también entonces corría a fuego lento el mes de junio, mientras rondaba de cerca, la magia. Notaba la misma ilusión brotando de la misma sangre; aquellos ojos fríos esquivando su mirada; los mismos ojos que lejos de decir, omitían. 
Enfoques científicos rechazaban la explicación de déjà vu como profecía, pero ella lo suponía como rememorar un sueño. Aquel sueño volvía cual anomalía de la razón, y le creaba la impresión de haberlo vivido. Un amigo le dio una explicación absolutamente sencilla sobre este tema complejo. Imagínate, le dijo, que tu cerebro tiene un espacio para almacenar los recuerdos y otro donde analiza las experiencias presentes; en un momento puntual, por alguna razón indeterminada, la mente danzarina, antes de analizar el presente, guarda un hecho como si fuese un recuerdo. Déjà vu es pues, la experiencia de haber sido testigo, previamente, del mismo espectáculo. Así que el psíquico francés Émile Boirac acuñó el término que definía las sensaciones que le proporcionabas.

Ya te había dicho que no podía vivir solo con cinco sentidos, y eso constituía un foco de conflictos y desavenencias con la normalidad. Aunque, flores de una persona con la que cada día se entendía mejor, claro que hablamos de Cristina, un paquete de golosinas de una de sus Helenas favoritas y buenas sensaciones, habiendo sido parte de un valioso botín recolectado el último nueve de marzo, también resultaba un lujo en tiempos de crisis emocional para una sociedad que se vuelve terriblemente práctica, y muy poco empática con las afectos.

Perpetuo pensamiento de que te inventaría un universo hoy y te daría tiernamente amor, si otra no fuera ya tu estrella, pq según el principio del gato de Schrödinger, cuando el sistema cuántico se rompe, la realidad se define por una sola de las opciones posibles. Sólo veremos al animal vivo o al animal muerto, nunca ambas. Pero prefiero la realidad cuántica en la que puede que me adores y que no me adores, las dos cosas a la vez.

Cuesta aprender a vivir con la certeza de que no todo se explica, ni todo tiene respuesta. La impotencia y el duelo perpetuo por aquello que no tenemos, ni lograremos tener, nos produce cicatrices en la piel y en el alma, sin tener en cuenta que un sueño perdido nos coloca frente a nuestra vulnerabilidad y a la posibilidad de que el mundo nos conmueva, nos sobrepase, nos conmocione y finalmente, nos acoja. Estamos entonces de acuerdo, el optimismo es una suerte de ignorancias admitidas.

Insistamos en que un futuro mejor para la humanidad pasará por dar importancia a una educación basada en el respeto, los principios, los valores y una conciencia serenada en su verdad. Y como colofón a este concierto de inexactitudes, planteemos la paradoja de que cuando más efecto provoca un educador, es cuando no está pretendiendo enseñar, pque son sus hechos y no sus palabras lo que cualquier educando va a imitar 
Pero cuan caprichosa es la memoria que tiñe los recuerdos del color que se le antoja y el déjà vu de tu próximo espectáculo, genera en ella, desconcierto.
Parece innegociable que los humanos con el paso del tiempo sienten menos, y recuerdan más.






HECHIZADA

Determinadas circunstancias la habían llevado desde hacía muchos años  a formar  parte de un voluntariado en un lugar casi mágico, a un paso del cielo del Naranco; con ancianos, seres sabios y tiernos que tienen sus propios códigos de comportamiento y suponían buen público para sus inquietudes. Si la suerte les acompañaba y conseguían mantener la cabeza, resultaban contertulios entretenidos, y el tiempo que les dedicaba, nunca parecía tiempo baldío. El problema,… eran amigos de cuenta atrás.
El mundo sería más gris y tedioso, si no existiera
 el misterio de la belleza. Foto de MATÍAS AMLING

Es duro tener amigos de cuenta atrás, y unas cosas con otras la condujeron hasta la Eidética, vosotros y ella, sabéis, que se refiere al conocimiento intuitivo de la esencia de las cosas. La distinción entre el conocimiento de una cosa en sí y el conocimiento de nuestra percepción de esa cosa, es el argumento de las historias de desamor, de las historias de los ancianos, y también, tema fundamental del Mito de la Caverna, del filósofo griego Platón. Y su mente, antaño tu fiel activo, se había convertido ahora en una jaula de loros y monos. Entendía que somos capaces de  de captar la existencia de dos mundos. Su imaginación se movía en el mundo de los sentidos con una grácil soltura, pero no quedaba ni rastro de tu persona en el mundo de la razón.


Había tenido que llenar abundantes horas de fantasía, muchas tardes de lluvia, y no pocas noches de insomnio para que la historia tomara forma, y adoptara color. Pero no cabía duda de que aprendió a ver la luz al otro lado de la luna, y le parecía que cualquier persona sería afortunada, si ella hubiera decidido perfilar un universo de emociones en torno a  su nombre.
Romántica, era  incapaz de aceptar formas que no permitieran expresar lo que sentía a raudales. No quería olvidar que la geometría de las palabras está diseñada para hablar del amor en todas sus dimensiones. Y amor, es el espacio que ocupa el silencio, después de tu última aparición, pque había de reconocer que no le gustaban los eventos multitudinarios si no estabas a la vista, y que el mundo sería gris y tedioso, si no existiera tu misterio. Además la música en esta ficción, dibujaba con hilo de plata por encima de las palabras, y cada una de tus notas, cuadradas antaño en aquellos compases de verano, llenaban de desaire el aire.

Porque algunos entretenimientos, y todo lo que había reunido a su alrededor, eran medios de conseguir el olvido; formas para escapar por un tiempo de la frustración que a veces le parecía tan grande que no podía soportar su violencia. En la bruma de su solitario errar, en el que había vivido tanto tiempo tu memoria, escribió con sus propias manos unas ideas, cuyas cambiantes fases mostraban el verdadero correr de la vida. Escuchó decir que las obsesiones se solucionaban contándoselas directamente al objeto de la obsesión, pero nunca le habías dado la oportunidad de liberarse. Durante semanas enteras solía olvidarse de la mencionada obsesión; se olvidaba de aquel hiriente sentimiento de indiferencia y recobraba su corazón ligero, su maravillosa alegría, y la apasionada absorción de todo lo existente. Luego repentinamente alguna noche se arrastraba fuera de la casa, llegaba hasta el banco del fondo del jardín, y se quedaba allí hasta que el frio la obligaba a entrar. Una vez en la casa, se sentaba frente a la chimenea, casi apagada, maldiciéndote por tu indiferencia, lo mismo que se maldecía a ella, por fantasear.  Pero aun así, destilaba aquel orgullo de lo diferente que constituye casi la mitad de la fascinación del pecado, y le sonreía con secreta alegría a la imagen que el espejo, colgado en la pared, le devolvía.

Al cabo de unos cuantos años dejo de deambular alrededor de la casa y renuncio a saber de ti, hasta tal punto que renegaba de los recuerdos; sabía bien, que aquella historia nada tenía que ver con la realidad, y que tu persona no le diría nada tan especial a nadie más; no como la había inspirado a ella.

Estas inexplicables enajenaciones amorosas nunca tuvieron un motivo, pero no carecieron de argumento, ni les faltó sentimiento, aunque la sociedad civilizada no estuviera dispuesta a creer en nada que no encajase en sus parámetros cuadriculados y eternamente aburridos. Así que ella te pedía indulgencia por todo lo que no debió de pensar y  pensó; por todo lo que no debió de decir y dijo, y…  por todo lo no que debió de hacer, pero hizo.
Según había oído decir todos tenemos un mal amor tatuado en la memoria, y lidiamos con él, día a día. Tal vez de eso se trata un mal amor,… una combinación imperfecta entre un sueño imposible y  un recuerdo que persiste.
Combinación imperfecta entre un sueño imposible y un recuerdo que persiste.