UNA LOCURA

Querida Isabel, estas otra vez de rabiosa actualidad en mí día a día, y ya que llegamos a la conclusión de que las diferencias de clase social están marcadas por las diferencias culturales entre las personas, entonces, y antes de que todo se lo lleve el viento del pragmatismo, vamos a ver como solucionamos lo de las fantasías.
Os hago un regalo: un fabulador cuasi romántico,
inteligente y encantador. La foto de
VÍCTOR PELÁEZ

A veces soñabas que eras un cóndor; simbolizabas un mundo superior y patrullabas los cielos. Observabas la existencia que se escurre entre los dedos de la gente. Como autómatas van y vienen sin ser conscientes de que la vida transcurre en este preciso momento, y no se dan cuenta que el tiempo que pasa, es tiempo de vida. A menudo se te veía volar alrededor de los acantilados, si encontrabas la corriente de aire adecuada podías ascender a muchos metros de altura, y desde esa posición privilegiada, allí en lo alto, también notabas las conciencias.

Y veías como los humanos poseedores de sano juicio, sufren momentos inquietos, vestidos de silencio. Son momentos en los que sus conciencias se turban y sienten que les gustaría hacer una locura. Algo que diera un sentido especial a sus vidas y les proporcionara emoción, mucha emoción. Una cosa así como dejarlo todo y empezar de nuevo, o un viaje alrededor del mundo, o un: ya no me acuerdo de cómo fue, si me encontraste o te encontré,… se me olvidó. Si me miraste o te miré,…se me olvidó; solo recuerdo que aquello fue,…una locura. Una enajenación durante el cielo azul de una primavera, pero que el paso del tiempo no  ha sido capaz de borrar.

Es bueno saber que las locuras imaginarias no pasan factura en la vida real, y porque en uno nazca el deseo de hacer algo, solo es eso, y no resulta necesario llevarlo a cabo. Aun así no te prives de imaginarlo. Pero ¿no es este deseo prueba suficiente de que existe una pulsión interna que escapa a las normas impuestas y que nace de las entrañas de la persona?

¿P qué hacemos cosas que no queremos hacer y nos privamos de otras que realmente sí nos harían felices?
Entonces y para explicarlo afloran en la conciencia nuestras creencias, esas ideas grabadas a fuego en las mente que nos indican quienes somos, y especifican lo que podemos o lo que no podemos hacer. Debemos de revisar esos dogmas ya que nos limitan, nos constriñen y nos hacen vivir una vida que nos han impuesto.

Sabemos que la historia de la humanidad es una información que se trasmite sesgada y manipulada por los vencedores, por lo tanto debemos de cuestionar la autenticidad de muchos de sus contenidos, lo que significa que no debes de hacerle demasiado caso, no dejes que nadie te diga lo que tienes que hacer pque esté escrito en el cielo; la verdad de tu corazón es tan buena como la de cualquier otro corazón antiguo. Elige el camino y paga los peajes. No desmerezcas la ilusión de las nuevas sonrisas que llegan de la mano de la imaginación y llenan los vacíos de los soñadores.

Si has decidido no vivir tu locura, por lo menos, no te prives de soñarla. Cada segundo, cientos de personas en lugares diferentes están recordándose, y muchas seguro, a la vez.

Ya sabes: desde que te quiere ha vuelto del silencio a la palabra. Es una fabuladora inteligente y encantadora, que finalmente se desvela como inasequible y trascendental.
Sus cuitas y fantasías alimentadas por su afición a la literatura barata hacen de ella un personaje cuasi romántico. Se la describe como adicta a decir la verdad y  compone historias, pero no maneja estilos.

Aun así ella dice: Somos de nuestra fantasía; somos de nuestra locura; en definitiva, somos de quien nos mira como si no hubiera nada igual.
Se la describe como adicta a decir la verdad y compone historias, pero no maneja estilos.